Hablamos con Clàudia Giménez, fundadora y creadora de Massira, un proyecto que está en constante transformación como ella. ¡Veamos qué nos cuenta!

  1. ¿Dónde nace Massira y en qué consiste?

    • Nace de la búsqueda de un trabajo en el que poder realizar algo que realmente me guste, me llene y que me permita disfrutar a la vez de la crianza de mis hijas. Con el nacimiento de mi segunda hija, decidí dejar el trabajo y dedicarme en exclusiva en la crianza de ellas. Lo que antes de ser madre era una prioridad para mí, con la maternidad cambió, así que empecé a revisarme, observarme y reflexionar sobre todo lo que podía empezar a hacer. Me encontraba en plena transformación al ser madre por segunda vez, y sentía que me apetecía tener cerca a otras madres con sus bebés. En mi camino, se cruzó la formación de educadora de masaje infantil (AEMI), y no me lo pensé ni un momento. Me he dedicado al mundo del masaje, cuidado y bienestar durante muchos años, así que me pareció fascinante la idea de poder enseñar a las familias a hacer masajes a sus pequeños y que a la vez ellos pudieran verbalizar y compartir con otros padres lo que estaban viviendo.
  2. ¿Te dedicas en exclusiva al masaje infantil?

    • No. En cuanto empecé con el masaje infantil, vi que quería profundizar en algunos temas. Fue entonces cuando me hice asesora de lactancia, y formé parte del equipo de asesoras de Lactamar Prolactancia, una asociación sin ánimo de lucro donde acompañamos a otras madres.
      También dinamizo y acompaño grupos de crianza, y estoy en constante formación. Hace un tiempo que he retomado todo aquello que hacía sobre el cuidado y bienestar, haciendo masajes, rituales y tratamientos faciales entre otros, voy danzando entre los dos bandos que son mi pasión.
  3. ¿Cómo sería para ti un mundo mejor?

    • Hay muchos aspectos que honestamente siento que deben cambiar. Vivimos en una sociedad llena de estereotipos, etiquetas y cánones de belleza, y a mi modo de ver las cosas, eso te impide vivir la vida en su plenitud porque cada ser es único y es precioso que sea así. Así que para mí un mundo mejor sería aquel en el que cada persona pudiera vivir tal y como sienta que deba hacerlo, sin que hubiera algo normativo que lo estableciera, y que tuviéramos respeto los unos con los otros.
  4. ¿De qué manera crees que se puede fomentar el respeto?

    • Dando ejemplo, y fomentarlo desde que nacemos. Aceptando a nuestros bebés en su esencia y acompañándolos en su camino.
  5. ¿Por qué crees que la gente debería probar tus tratamientos?

    • Considero que el masaje es salud. Todas las personas deberíamos tener el hábito de hacernos masajes ya que es una manera de tomar consciencia de cómo está nuestro cuerpo, ayudarle a liberar tensiones tanto físicas como emocionales. Trabajo con cuencos tibetanos y uso distintas técnicas, como por ejemplo la aromaterapia que está muy presente en el plano emocional. A nivel facial, aparte de realizar tratamientos de hidratación y luminosidad entre otros, también trabajo distintas alteraciones, como el acné, dermatitis, pieles grasas seborreicas, rosácea, piel seca, sensible y atópica. Las pieles necesitan ser equilibradas, poniéndoles mucha presencia y cuidado.
  6. ¿Cuál ha sido tu mayor reto en este emprendimiento? ¿Te has encontrado con algún obstáculo?

    • Mi mayor reto ha sido confiar plenamente en cada paso que daba. Con el emprendimiento, abres un camino totalmente desconocido, y una vez ya tienes una estructura hecha solo puedes confiar ciegamente en tu intuición y en el propósito del proyecto. Han habido obstáculos en el camino pero en todo momento he mirado de sacar el mayor partido de ellos, como con la pandemia, pude aprovechar para adaptar los cursos de masaje infantil en formato online, y así llegar a muchas familias, donde no hubiera sido posible
      hacerlo de forma presencial, dándoles la oportunidad de hacer un curso tan bonito como este.
  7. Pero hablemos de cosas positivas, ¿qué es lo que más te motiva a nivel personal en tu trabajo?

    • El aprendizaje que me llevo con cada persona que conozco en los cursos de masaje infantil. Es un regalo estar presente viendo como las familias potencian el vínculo con sus bebés, el cuidado, el mimo y el amor que se demuestran. También me encanta lo mucho que aprendo cuando nos juntamos mujeres y hablamos del posparto, de la vida o de nuestros miedos. Me reconforta verbalizar y escuchar a otras mujeres, normalizando muchas vivencias, la energía que se despierta en los grupos de crianza o de masaje infantil es muy potente.
      En cabina, la motivación es otra, pero igual de enriquecedora, me centro en equilibrar y mimar la piel. Cada línea de expresión contiene mucha información y mi intención no es desdibujar el rostro, mi intención es nutrirla y darle todo aquello que necesite.
  8. Sabemos que eres una mujer consciente de la situación del planeta, ¿cómo pones tu granito de arena con el cuidado del medio ambiente?

    • En mi día a día intento que todas mis acciones tengan el mínimo impacto negativo sobre el planeta, y aunque soy consciente de que hay cosas que podría mejorar, también sé que cada vez la consciencia es mayor y el impacto menor.
  9. Y cuéntanos… ¿Cómo nos conociste? ¿Dónde ves o escuchas hablar por primera vez de Roll’eat?

    • Os conocí por una amiga. Estábamos en el parque con las peques y vi que llevaba la merienda en uno de vuestros porta bocadillos y me encantó. Al día siguiente ya compré algunos de vuestros productos, ¡son lo más!
  10. ¿Cuál es tu producto Roll’eat favorito?

    • Los Snack’n’Go me encantan. Tengo varios y los uso para muchas cosas, ya sea para el desayuno de las niñas en el colegio, meriendas o tentempiés si vamos a pasar el día afuera. Los encuentro muy prácticos y con unos diseños preciosos.
      porta snacks