Nuestro paso por el planeta irremediablemente deja un impacto en él que tiene consecuencias. Esas consecuencias es lo que llamamos huella ecológica, y pueden ser más o menos graves en función de la responsabilidad con la que actuemos cada uno de nosotros en el día a día.

Temas como reducir la generación de residuos contaminantes, por ejemplo los plásticos, usando las alternativas disponibles, apostar por el transporte público para disminuir las emisiones de CO2, hacer un uso racional de los recursos naturales, respetar la naturaleza y tratar de vivir sin residuos, son algunos de los principales focos que ayudan a dejar una huella ecológica más positiva.

[box] Disminuye tu impacto ambiental hoy, para vivir mejor mañana y siempre.[/box]

¿Cómo quieres que sea tu huella? Si quieres saber más sobre este concepto e identificar cuál es el impacto que estás generando actualmente al medioambiente, en este post te contamos en qué consiste y cómo puedes calcularla para que tomes medidas cuanto antes, si fuera necesario.

Descubre cómo es tu huella ecológica en tan solo 5 pasos Clic para tuitear

¿Qué es la huella ecológica?

Si alguna vez te has planteado qué es la huella ecológica es porque te preocupa el bienestar del planeta y sobre todo cómo afectan tus acciones al mismo. ¡Es un buen primer paso!

Pero quizás aún aún no lo has hecho, porque no has oído hablar de este concepto y es totalmente desconocido para ti. En ese caso presta atención, porque lo que nos ocupa ahora es ahondar en la huella ecológica y su definición.

[box] La huella ecológica es la herramienta o indicador que tenemos para medir cuál es el impacto que tienen las actividades que realiza el ser humano sobre el medioambiente.[/box]

Está condicionada por la cantidad de recursos que hay en el planeta, la demanda que hacemos de ellos y la capacidad que tiene la Tierra de reponerlos. Así, por ejemplo, en el caso de la madera, si la consumimos a un ritmo muy acelerado, no daremos tiempo a que la naturaleza pueda regenerarla, hasta el punto de sobreexplotar nuestros bosques y acabar con ellos por completo.

Es una situación bastante triste y desoladora. Lo único que hace falta para no caer en ella, es hacer un uso más responsable de estos recursos y, siempre que sea posible, apostar por aquellos que son renovables. En otras palabras, priorizar los envases reutilizables y el reciclaje en general.

[box type=”info”] Sin embargo, todavía se puede dar un paso más, y viene de la mano de los llamados agentes del cambio.[/box]

Los colegios y otras instituciones tienen la capacidad de educar a los adultos del futuro para corregir este tipo de comportamientos y formarlos en responsabilidad social y ambiental.

La mejor forma de hacerlo es pasando de la teoría a la práctica, promoviendo actividades educativas que respeten el medioambiente y les haga ver que con ellas están salvando el planeta y asegurándose un futuro mejor. Por ejemplo:

  • Usando papel reciclado.
  • Fomentando una alimentación saludable.
  • Cuidando un huerto colectivo.
  • Separando la basura que se genera en clase…

Y, sobre todo, explicando el porqué de todas estas acciones, lo que están consiguiendo con ellas y hablándoles a los alumnos de la huella ecológica y su importancia.

¿Cómo calcular la huella ecológica?

¿No te gustaría saber cuál es el impacto que tu día a día está generando en el planeta? Debes saber que esta es la única forma que tenemos de corregirlo. Y si todos lo hiciéramos, el conjunto los seres vivos que habitan en él vivirían mucho mejor, incluidas las personas.

Entonces, ¿quieres aprender a calcular la huella ecológica? ¿Será tan grande como la de un oso, o tan pequeña como la de un ciempiés? ¡Vamos a verlo!

1) Define tu situación

El primer paso para calcular tu huella ecológica es saber en qué país vives, cómo es tu casa, cuántos metros cuadrados tiene, con cuántas personas la compartes…

  • Tipo de vivienda. Si vives en un bloque de pisos, lo más probable es que tengas servicios comunes de agua y energía con otros vecinos. Y eso reduce significativamente la huella ecológica.
  • Número de personas con las que vives. Ocurre lo mismo si vives con más de tres personas, también compartirás muchos recursos con ellas. Aunque va a depender de los hábitos que tengan cada una.

2) Tu consumo de energía

Cómo es la calefacción de tu casa, el aire acondicionado, cuánto los usas, cómo los usas, qué tipo de equipamiento tienes en tu vivienda en cuanto a aislamiento y la etiqueta energética de tus electrodomésticos son aspectos que van a condicionar tu consumo de energía.

  • Calefacción. Si el clima de tu zona te permite usar únicamente aparatos móviles y más pequeños, debería ser suficiente. En cambio, si vives en una zona de inviernos gélidos, la calefacción será primordial, pero también lo será usarla a temperaturas moderadas para optimizar el consumo de energía.
  • Aire acondicionado. Ocurre lo mismo que en el caso anterior, pero en las zonas más cálidas. Una temperatura moderada disminuye el impacto en el medioambiente y por tanto la huella ecológica.
  • Ventanas. Lo ideal sería que pudieras instalar doble acristalamiento para evitar posibles fugas de energía. Así mantendrás la temperatura de tu casa constante por más tiempo sin abusar del uso de la climatización.
  • Etiqueta energética. Cuando vayas a comprar un nuevo electrodoméstico, fíjate en su etiqueta energética. Para disminuir la huella ecológica, lo más recomendables son los que son de clase A.

3) Tus medios de transporte

La forma en que te desplazas impacta directamente en las emisiones de CO2 en la atmósfera. Por lo que analizarla es clave para calcular tu huella ecológica. En este caso es necesario tener en cuenta los vehículos que usas a diario, el tiempo que tardas en tus desplazamientos habituales, tamaño de tu coche, si es eléctrico o híbrido, si tiene más de 10 años, si sueles ir solo o acompañado…

  • Tus medios de transporte. Debes saber que el coche con motor de combustión es la opción que más impacto genera. Una alternativa es el transporte público o cambiar tu coche por uno menos contaminante, incluso a ser posible, eléctrico o híbrido.
  • Coche compartido. Una forma de reducir la huella ecológica es compartiendo el coche, por ejemplo con tus compañeros de trabajo. Si en lugar de ir cada uno con el suyo propio, vais 5 en uno solo, el impacto será 4 veces menor.

4) Tu consumo de agua

Aquí intervienen factores como la relación que tienes con las plantas y los elementos economizadores de agua que tienes en casa.

  • Relación con las plantas. Si las tienes, debes identificar cuál es la necesidad de agua que tienen y añadirla en cantidades óptimas. Un exceso podría disparar el consumo y a la vez podría terminar con ellas.
  • Elementos de fontanería. Hoy día hay muchos elementos de fontanería para economizar el consumo de agua. Por ejemplo, los aireadores de grifos o la doble tecla de las cisternas. Si no cuentas con ellos, instalarlos puede ser una gran idea para el planeta y para tu bolsillo.

5) Generación de residuos

Es casi inevitable generar residuos en nuestro día a día. La diferencia está en la peligrosidad de los mismos. Por ejemplo, ya sabes que el plástico es un elemento muy contaminante. Aquí la diferencia va a estar marcada por la separación de basura y el tipo de compra que hacemos.

  • Separación de residuos. Tu huella ecológica será más elevada cuanto menos separes tus residuos. Así que si quieres reducirla comienza por separar la basura en casa y luego llevarla al contenedor correspondiente.
  • Tu lista de la compra. Otro de los factores que afecta a la huella ecológica es la forma en la que haces la compra. Si en tu cesta predominan los alimentos envasados, será muy alta, mientras que si apuestas por el granel y los productos frescos será más baja. ¡Tú decides!

En definitiva, para calcular tu huella ecológica tienes que analizar tu estilo de vida. Un estilo de vida más despreocupado te llevará a tener una huella de mayor tamaño. Y una forma de actuar más responsable te ayudará a reducirla y a hacerla muy pequeñita.

Todos estos elementos influyen en ese cálculo. Ahora analiza tu situación punto por punto y empieza a tomar decisiones para vivir en un mundo mejor. ¡Calcula tu huella ecológica!