Por suerte cada vez son más las marcas que se preocupan por el medio ambiente. El concepto de “green packaging” o packaging sostenible va en auge y las empresas que apuestan por producción en proximidad empiezan a ser doblemente valoradas. También aumentan en valor aquellas que muestran conciencia a la hora de presentar sus productos.

En todo este este contexto obtenemos como conclusión que los clientes ya no solo valoran la creatividad o la novedad de los envases. Los consumidores prefieren que sean sostenibles y respetuosos con el medio dando prioridad al ecodiseño: “Una metodología que considera el medio ambiente como un criterio más a la hora de tomar decisiones en el proceso de diseño de productos industriales, adicionalmente a otros que tradicionalmente se han tenido en cuenta (costes, calidad,…)”.

Como empresa, ¿Qué criterios hay que tener en cuenta para lograr un packaging sostenible?

  • Utiliza materiales respetuosos con el medio ambiente, es decir biodegradables (papel, cartón, fécula de patata…).
  • Evita los plásticos.
  • Utiliza la menor cantidad de material posible.
  • Aplica criterios de la economía circular, es decir, que el envase se pueda reutilizar. Un packaging sostenible es aquél que después de su uso convencional tiene otra utilidad.
  • Analiza su ciclo de vida e intenta que su huella ecológica sea lo más pequeña posible. Otra de las características que debería tener un packaging sostenible es que se pueda reciclar fácilmente.

Teniendo en cuenta todos estos factores y las futuras situaciones en las que estaremos inmersos, cada vez más son las marcas que se ponen manos a la obra. La Unión Europea tiene como objetivo que en 2030 todos los recipientes sean reciclables.

Ejemplos de packaging sostenible

La marca de helados Häagen-Dazs desarrolló un packaging sostenible basado en el acero reutilizable que mantenía el producto frío durante más tiempo. Este contenedor reutilizable de doble pared de acero mejora la experiencia de los consumidores y mantiene el helado en óptimas condiciones durante su transporte y consumo. Gracias a su diseño, al destapar el envase el helado se funde con mayor rapidez en la parte superior que en la inferior, brindando así una mejor experiencia en cada cucharada.

Puma, es otra marca reconocida que se suma a la iniciativa de packaging sostenible. La representante del logo felino desde hace unos años no ha parado de demostrar mediante multitud de acciones su firme compromiso social y medioambiental.

Tras su emblema PUMAVision y sus programas PUMASafe, PUMAPeace y PUMACreative ha ido apoyando diversas iniciativas dando lugar a nuevos envases para sus zapatillas deportivas. Tras muchas ideas y prototipos realizados, el diseñador Ives Behar crea la Clever Little Bag, un envase donde la caja y la bolsa pasan a ser uno. Con esta idea la marca elimina de un solo plumazo un 65% de cartón (que en números de Puma son muchos al año).

La iniciativa le ahorra a nuestro querido planeta millones de litros de agua y 10.000 toneladas de dióxido de carbono, que eran las producidas entre la fabricación, transporte y almacenaje de los millones de envases anteriores que vendía Puma cada año.

Siguiendo la línea del sector deportivo y de la competencia que el factor “sostenibilidad” genera, nos encontramos con Nike. Desde NikeLab, o lo que es lo mismo, su departamento de innovación, la marca desarrolla su packaging sostenible para las Air Max, haciéndolo completamente con materiales de desecho.

 

 

La inspiración de esta caja viene de las cámaras de las zapatillas, dando un paso más allá. La base de su fabricación es cartón reciclado y tapas de café, ofreciendo a sus clientes una alternativa responsable y sostenible para trasladar uno de sus productos estrella en el mercado estadounidense.

Esta caja o cápsula tiene el tamaño perfecto para encajar, apilar o exhibir. Su creador Arthur Huang, ha declarado: “Con esta caja estamos agregando características y eficiencia a un producto existente y reutilizando materiales de desecho de una manera sostenible y responsable. Lo que hacemos aquí es muy simple, tratamos de usar las cosas que descartamos para convertirlas en una forma más sostenible con la menor huella de carbono para crear un nuevo producto. Finalmente todo se trata de convertir la contaminación en una solución para el futuro”.

Sin duda esta acción sirve para concienciar a los consumidores sobre el reciclaje y la reutilización, mimando así un poco más al medio ambiente. ¡Nada mal!

Otra de las marcas que se suman al barco es Zumosol.  Bajo el lema “Exprimamos la vida, no el planeta”, la marca apuesta por utilizar materiales biodegradables en sus nuevos envases, y hace un llamamiento social para disfrutar de nuestro planeta, y concienciar a la población de que cada acto cuenta para su conservación.

En la campaña el mensaje apela a la emocionalidad, teniendo en cuenta todos esos momentos que vivimos y disfrutamos en el único planeta que tenemos.

 

Por otra parte, Pascual utiliza el hashtag #Decidetuhuella para reforzar su comunicación a través de los distintos medios. La marca potencia su trabajo por reducir la huella en el entorno: “En Leche Pascual llevamos más de 50 años trabajando para dejar huella en la sociedad. Pero en materia de sostenibilidad, nuestro objetivo debe ser otro. Reducir al máximo nuestra huella. Nuestra huella de carbono”.

 

 

La marca convierte su Brik en un envase más sostenible, con un 89% de fuentes renovables. Pascual apuesta por los tapones de caña de azúcar, cartón FSC®, certificación de máxima renovabilidad y carbón trust, menor CO2 y sobre todo, el reciclaje.

Como ves, las marcas son un claro ejemplo del camino que la sociedad está tomando. Los nuevos consumidores son cada vez más responsables y las empresas toman nota.

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