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Cada vez somos más los que apostamos por un mundo más «green». Con pequeños gestos cotidianos podemos pasar a la acción sin necesidad de vivir un estilo de vida muy diferente para demostrar nuestra preocupación por el medio ambiente, y a pesar de que los índices de residuos sean cada vez más alarmantes, la buena noticia es que el número de empresas concienciadas va en aumento, siendo las marcas sostenibles cada vez más reconocidas en el mercado.

Dicho esto, no podíamos quedarnos sin destacar todas aquellas acciones que podemos aportar como empresa para garantizar nuestra supervivencia en un planeta más verde y sano, reduciendo al máximo los efectos del calentamiento global y concienciando sobre su importancia para todos.

Reducir el consumo eléctrico.

En primer lugar, si queremos tener un negocio más verde debemos controlar el consumo eléctrico. Cambiar las bombillas de la oficina por unas de bajo consumo o simplemente apagando los ordenadores si ya no se van a volver a utilizar puede representar un gran cambio, ya que en muchas ocasiones no se tienen en cuenta estos aspectos utilizando bombillas de mayor consumo o dejando los dispositivos electrónicos en modo ahorro.Incentivar buenas prácticas.

Compartir prácticas ecológicas entre clientes y empleados es igual de importante y necesario. Involucra a todas las partes que te rodean, edúcalos y promueve los valores que transmite tu negocio, explicándoles por qué es tan importante adquirir conocimientos sobre cómo cuidar el medio ambiente para así poder conseguir tener una vida más verde. Puedes potenciar las «R» de reducir, reutilizar y reciclar, concienciándolos a aplicar sus reglas mediante regalos de empresa sostenibles por ejemplo, y así entre todos utilizar productos más amigables con la naturaleza.

Suministros «verdes».

Independientemente del sector, todas las empresas podemos colaborar. Seas del sector que seas se puede tomar mano de acciones responsables de diferentes formas, por ejemplo, es importante que conozcas la procedencia de tus proveedores, que los empleados respiren aire puro durante su jornada laboral, utilizar papel reciclado o de tintas de impresión con base de soja, colocar tazas de cerámica para el café y no de plástico o habilitar zonas de comida para que los empleados puedan llevar su propio tupper a la oficina.

Así que ya lo sabéis, con pequeños cambios en los productos de uso diario podemos representar la filosofía de empresa que queremos ser.

Crea alianzas con otras marcas verdes.  

Hay quien dice que la unión hace la fuerza, así que comparte prácticas ecológicas y organiza estrategias de marketing con otras marcas verdes.

Con el paso de los años los consumidores se han convertido en personas cada vez más exigentes y conscientes de la importancia del medio que nos rodea, ya no sólo exigen características propias y tangibles de los productos sino que van más allá, exigen un valor sostenible que mejore tanto su propio bienestar como el de la sociedad en la que habita. Aquí es cuando el marketing social entra en acción y se crean las alianzas inteligentes entre marcas verdes para potenciar valores bajo el mismo paraguas de representación.

Así que bien, si lo que buscas es diferenciación, notoriedad y beneficios a corto y medio plazo, crea alianzas con marcas de productos sostenibles y con aquellas empresas que sean  transparentes en sus costumbres ecológicas, posicionando tu marca con un valor añadido, obteniendo un beneficio mutuo y aportando un plus emocional a tus productos. Además, la colaboración entre marcas te puede proporcionar atributos que hagan más atractiva tu marca para un determinado target concreto.

 

Como hemos podido comprobar, ser una empresa ecológica no entiende de sectores ni de grandes esfuerzos, sólo es cuestión de representar nuestros valores con pequeños gestos. Ser «green» no es una moda, ser «green» es un compromiso con nuestro planeta.

                                                                           ¡Comparte prácticas ecológicas!

 

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